“Chances”: El regreso Illya Kuryaki and the Valderramas

Pienso que lo bello de los regresos es justamente cuando estos no existen. Cuando, en vez de intentar revivir el pasado, retomando como si todo se hubiese detenido mientras estaban separados, como si nada hubiera pasado, se hace lo contrario.

Eso es lo que veo en esta vuelta, aquí, se incorpora el paso del tiempo y las experiencias adquiridas, generando una etapa renovada; no vuelven a donde quedaron, esta vez es otro el punto de partida, lo que paradójicamente, es precisamente lo que preserva el espíritu rebelde, lúdico e intenso de IKV.

Conocí a Illya Kuryaki and the Valderramas cuando, a mediados de la década de los noventa, llegó a mis manos el disco “Chaco” –el tercer disco de IKV-  que se presentaba en los medios ya fuertemente con su sencillo Abarajame”, canción que disipaba cualquier duda respecto  a la identidad desinhibida y actitud poderosa con la que este dúo creaba e interpretaba su música.
La estética me parecía impresionante, visualmente una combinación setentera/oriental /futurista/glam o algo por ahí y musicalmente era principalmente hip-hop inmerso en un escenario rock, también reminiscencia de los 70s. Pero fue al conocer canciones como “Húmeda” y la bellísima “Hermoza from heaven que entendí la espesura de su propuesta y esa capacidad de movilizarse entre diversas capas y texturas de poesía  y sonido con igual acierto. Hecho que se evidenciaría un año más tarde con “Ninja mental”, el unplugged para MTV.
 Después de eso vino “Versus” -de 1997- en el que la fusión de estilos se va ampliando y diversificando incorporando elementos de Trip-hop, funk y continuaron desarrollando una particular forma de canciones lentas y suaves herederas de la búsqueda que ya se apreciaba en “Ninja mental”.
Dos años después salió el disco “Leche” que con canciones como “Jennifer del Estero” , “Latin Geisha” y la popular “Coolo” mostraron su faceta más disco, funk. Antes de disolverse, editaron un disco más: “Kuryakistán”. En el aparecen principalmente versiones nuevas de sus éxitos anteriores, algunos covers y un par de canciones inéditas, de alguna forma dejando ver que aquel disco, sería el último.
Pero no fue así, ya que en el 2012 lanzan “Chances”, que mantiene una fuerte influencia de música electrónica, funk y rock, su lenguaje poético característico – irónico, contestatario y callejero, y rico en imágenes surrealistas impactantes-. Sin embargo, en esta entrega me parece que se notan los años, se percibe la renovación, la búsqueda desinhibida, el carácter enérgico potenciado por el paso del tiempo e incluso influencias musicales de grupos considerablemente más nuevos.
Los arreglos ocupan un lugar fundamental dentro del disco, poniendo a los bronces en un lugar protagónico en muchas de las canciones  y dejando amplios espacios instrumentales, como en el primer sencillo “Ula Ula” y “Monta el trueno.
Canciones como “Yacaré” reviven esa actitud tan propia, tanto en la música como en las palabras. Palabras que no solo tienen un sentido semántico sino también fonético, dándole al sonido de ellas un rol importante en la estética de las canciones. Esto se vuelve casi explícito en estrofas como “Chicas chinas en bombacha, van pisando cucarachas y el chasquido de esos bichos hoy me suena a mala racha…” de la canción “Chica”.
Uno de los momentos más sensibles del disco ocurre en “Águila amarilla” canción dedicada al padre de Dante, el ícono del rock argentino Luis Alberto Spinetta, lanzada a los medios al poco tiempo de su muerte. Una canción de letra hermosa y profunda, en la que se advierte el dialogo transparente entre dos hombres que descubrieron como abrirse a través de la música.
El término sinergia describe al fenómeno en donde el resultado de la acción de dos o más en conjunto es mayor a la suma de las acciones de los mismos por separado. Para mí, esto es lo que ocurre cuando Emmanuel Horvilleur y Dante Spinetta mancomunadamente crean música. Es innegable que cada uno posee el talento y conocimientos necesarios para desarrollarse en separado, pero, lo que surge de su unión adquiere dimensiones únicas y sólidas. Un universo en que la fusión de ambos aparece casi homogénea, donde – al menos desde la distancia de auditor- no se perciben jerarquías ni individualidades, solo una energía irrefrenable con escenarios fantásticos, y es que ya es una entidad en sí misma, una unidad indivisible.

por Macarena Salinas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s