Roma: Parte I, La Ciudad del Vaticano

En medio de la capital Italiana, entre ruinas, esculturas y calles llenas de historia, se ubica La Ciudad del Vaticano; más que una ciudad, se considera un estado independiente -el más pequeño del mundo- donde se resguardan las potestades y riquezas de la iglesia católica, atesoradas durante cientos de años, y que hoy en día se traducen (en su mayoría) en las más maravillosas y reconocidas obras de arte que recuerda la humanidad.

Plaza_1

No me considero una persona religiosa, mucho menos de la fe católica, sin embargo soy una amante de su arte. Reconozco que las riquezas que por años ha acumulado dicha institución se encuentran muy mal administradas según sus ideales, no obstante, la cantidad y la calidad del arte que han financiado a lo largo de la historia, son capaces de conmover hasta al más indiferente de los mortales.
Comienza esta historia en la Piazza San Pietro, considerada una de las más populares del mundo, reuniendo a millones de fieles, principalmente para los anuncios papales y celebraciones características del rito católico. La obra de Gian Lorenzo Bernini (uno de mis predilectos) ejecutada durante los años 1656 y 1667, es la antesala a la Basílica del mismo nombre; desde el interior de la plaza la vista hacia la Basílica de San Pedro (Basilica Papale di San Pietro) resulta imponente, la grandiosidad del entorno y del Templo Magno evoca un sentido de gloria que muy pocos templos han generado en mi, entre ellos destaco La Sagrada Familia de Barcelona.

San Pedro_3

San Pedro_4

Al interior de la basílica el panorama no es diferente, el oro, el mármol y la ostentación son la tónica de todo ello; bello por donde se mire, pues la historia brota de las los muros y te envuelve a tal nivel que no queda claridad que se debe sentir. Considerado el templo al culto católico más grande del mundo, este comenzó a ser construido el año 1506 por Donato d’Angelo Bramante, tras la demolición de la antigua basílica paleocristiana (echo fuertemente criticado), y posteriormente pasó por la mano de grandes como Rafael Sanzio y Miguel Ángel, entre otros, concluyendo la labor más de 100 años después del inicio.
Deliciosamente decorada por un sin fin de obras tanto pictóricas como escultóricas, la basílica no solo forma parte, sino también resguarda, las más grandes creaciones del periodo del renacimiento, entre las cuales destaca -quizás como una de las más reconocidas- La piedad (Pietà) del Maestro Miguel Ángel.

Pieta_

La escultura en blanco mármol fue creada por Michelangelo Buonarroti hacia finales del 1400 a la corta edad de 25 años; la imagen representa a una joven Virgen María que sostiene en sus brazos el cuerpo inerte de su hijo fallecido (Jesús). Esta obra es considerada como imagen de la perfección en cuanto a equilibrio y poder.
Al verla y entrar en sintonía con ella, es posible abstraerse con facilidad de la sensación fría y dura del mármol y apreciar los pliegues de las vestiduras y la naturalidad de la caída del cuerpo, ya sin vida, de cristo. La juventud de la santa madre refleja el ideal de perfección renacentista retratándola inmaculada ante el paso del tiempo.

Texto y Fotografía por Eloísa Ide Pizarro

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s