Praga: Parte II, la ciudad de los cuentos de hadas

De la Ciudad Pequeña y el Castillo de Praga, a la Ciudad Vieja y todo el encanto del centro histórico. Hoy ahondaremos en lo profundo de la ciudad, y desentrañaremos algunos de sus secretos más apasionantes; la leyenda del Medioevo sigue viva y con el pasar de las generaciones, Praga se convierte en un lugar conmovedor lleno de relatos de diferentes épocas.

plaza

Bajando de la Ciudad Pequeña a la Ciudad Vieja el paisaje es idílico; ambas zonas de la ciudad se encuentran divididas por el río Moldava y se conectan entre sí, en principio, por el Puente de Carlos.
Como bien dice su nombre, el Puente de Carlos fue construido bajo la aprobación del Rey Carlos IV. La construcción, que data del siglo XIV, fue por siglos la única conexión entre los territorios del castillo y el centro de la ciudad, y con ello, fue además una importante ruta de comercio. El puente, considerado una joya de la arquitectura medieval, cuenta con dieciséis arcos que lo sostienen, tres torres ubicadas a ambos extremos del paso[1] y treinta estatuas del Barroco dispuestas a lo largo de toda su extensión. Caminar por el Puente de Carlos -a cualquier hora del día o de la noche- es una experiencia única, en donde se goza de una vista privilegiada de las maravillas de Praga y de todo lo que tiene para ofrecer.

puente de carlos 1

puente de carlos 2
En el centro histórico de la ciudad, La Plaza de la Ciudad Vieja brilla por sobre todas las cosas; contrastan los diversos estilos arquitectónicos de las variadas construcciones que la rodean, pero es la presencia del Reloj Astronómico, a uno de los costados del Ayuntamiento Viejo, la pieza de arte e ingeniería más atractiva de todas.
El Reloj Astronómico de Praga es una pieza monumental, construida en la época medieval cuya principal función es marcar las 24 horas del día, dar a conocer la fecha exacta y el signo zodiacal correspondiente a ella y representar las orbitas del sol y de la luna permitiendo así, reconocer eclipses y otros fenómenos estacionales y celestes. Junto a todas estas funciones se incorpora un espectáculo de marionetas mecánicas que a cada hora marcada se moviliza; en la parte superior del reloj desfilan los doce apóstoles, mientras que a ambos lados de la esfera principal se observan cuatro personajes que representan a la lujuria, la avaricia, la vanidad y la muerte. El evento finaliza en lo alto de la torre del Ayuntamiento Viejo, donde se asoma un hombre vestido de época que toca la trompeta marcando los cuatro puntos cardinales mientras saluda con la mano.

reloj

El reloj diseñado y construido por Jan Hans 1490[2], fue por aquella época una pieza única en su categoría. Cuenta la leyenda que una vez finalizadas las obras, la autoridad del ayuntamiento, por temor a que su creador replicara la hazaña, optó por tomar medidas drásticas. Una fatídica noche, el maestro relojero fue tomado por sorpresa, y de manera despiadada, le quemaron los ojos con fierros calientes para que así nunca más pudiera diseñar objeto alguno que supere su última creación.
Hans, que sintió este ataque como un acto sanguinario de malévola injusticia e ingratitud, solicitó a su aprendiz que lo guiase hacia la torre del reloj, y con un último aliento, introdujo su mano en el engranaje a fin de destruir el mecanismo.
Ese día, en el que Hans muere, se dejó caer en el pueblo de Praga una maldición que la condenó a sufrir durante el tiempo en que el reloj permaneciera detenido, lo que trajo consigo la peste, que arrasó con millones de vidas inocentes. Con el pasar de los años, el mecanismo fue restablecido y el pueblo de Praga dejó atrás aquellos días de sufrimiento; sin embargo, el reloj a sufrido a lo largo de su historia dos desperfectos más: el primero, coincidente con la invasión nazi, y el segundo, vinculada con la inundación de último siglo.
Entender a cabalidad el funcionamiento del reloj astronómico -o simplemente ver la hora en él- resulta una tarea muy difícil de llevar a cabo, pero siempre será posible disfrutar de su belleza y de la magia del espectáculo que rinde cada hora en punto, desde hace cientos de años.

Texto y Fotografía por Eloísa Ide Pizarro


[1] Dos torres en el extremo que da hacia la Ciudad Pequeña y una en el extremo de la Ciudad Vieja

[2] Estudios comprueban que ciertamente el Reloj Astronómico data de 1410 y se desmiente que su creador haya sido Jan Hans, sin embargo la leyenda lo sigue reconociendo como su creador.

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